21:47

Sin aduanas por favor

Publicado por Cristine |


A veces pienso que no basta con que nos enseñen a leer, a escribir, sumar, restar… creo que es necesario que nos enseñen a querer. Lejos de querer parecer un sermón de cura de domingo es algo a lo que he estado dando vueltas estos días.

Siempre pienso que las reglas de las relaciones se las marcan sus participantes, no estoy hablando sólo de las amorosas que también, sino de todas aquellas relaciones en este caso que tienen un resquicio de afectividad, cariño o amor. Son reglas no escritas que están ahí y que sabes que en tal caso que eso ocurra puede que la otra persona no lo perdone. Por eso no me gusta juzgar desde fuera tal o cual acción sin saber si los miembros de esa relación la permiten o no. Siempre y cuando ambos las acepten y sean consicientes de ello.

Pero últimamente y hoy en especial siendo el día que es, creo que toca reflexionar sobre como queremos o amamos. Siempre me gusta pensar que yo quiero sin condiciones, y sin prejuicios, sin que nada ni nadie me lo manden y sobre todo porque quiero querer. Eso es, quiero a la gente que quiero porque me sale y porque el corazón late para ellos sin ninguna predisposición por mi parte para que lo haga. Por eso, saliendo de dentro y sin condiciones previo pago no creo en el querer subordinado a reglas, normas o personas.

No quiero que me quieran porque soy familia y me tienen que querer, ni tampoco quiero que me quieran porque soy rubia o morena o porque me guste el chocolate. Quiero que me den un poco de todo su querer porque creen que me lo merezco por quien soy, y en mis manos queda esa responsabilidad de hacer con ese querer lo que quiera.

Por eso no quiero que quieran a las mujeres como muchos hombres dicen quererlas, porque creo que eso no es querer. No quiero que disfracen de rosas y bombones, cardenales de noches enrabietadas. Pero si que quiero que ellas se quieran, que se cuiden y que dejen de lado príncipes azules que cobran lágrimas por aduana de amor.

Por todo eso les regalo sin condiciones un poquito de todo mi amor.

12:16

Va de amores...

Publicado por Cristine |

Fue amor, os lo juro. Dicen que se sabe cuando se siente, y yo… lo sentí. Palpitaciones aceleradas, mariposas revoloteando en el estómago y esos ojitos brillantes en mi cara. Ahí estaba y era perfecto…





Como toda buena historia también vino el desamor, el muy caradura osó a aparecer en brazos de otra. Ahí estaba flamante y bien orgulloso, luciendo su porte y su encanto.










Y yo despechada y dolorida.

Pero como en todo oscuro momento apareció mi hada madrina, y con un par de puntadas y mucho cariño ahí me lo puso, en mis morros. Este es sólo mío, y no le dejaré escapar en brazos de otra y lo luciré como bien se merece.





Y es que hoy creo en los príncipes azules, sólo hace falta saber elegirlos…

22:52

Recetas para ser feliz (vol.1)

Publicado por Cristine |


Receta: DUO

Para realizar esta receta es necesario entender que la suma de uno más uno no siempre es dos, y que muchas veces puede ser mucho más que eso, o incluso menos.

Para hacerla es necesario disponer de dos unidades de cada ingrediente, ahí vamos:

1. Dos unidades, mi hermana y yo. Se puede realizar con más pero puede que pierda la magia, sobra decir que decir que ambas tienen que ser importantes una para la otra. Dos ingredientes que se deben cumplimentar y necesitar para que el plato salga exquisito.


2. Dos planes pensados, tarde de compras más noche de cine. La película puede estar pensada del día anterior o no.


3. Para el ingrediente de la tarde de compras es necesario rellenarlo cuidadosamente y sin que se desparrame de un poquito del outlet de ion fiz, inditex, hoss intropia, hazel, uterqüe… y demás especies que os gusten o puedan dar un punto alegre al plato.


4. Para el segundo ingrediente principal es necesario elegir una masa adecuada para la situación, dos hermanas, amantes de la ropa, el decorado y adictas a comer bien, no pueden elegir otra que “Julie and Julia”. Para seguir con el numero dos, esta masa contiene también dos mujeres encantadoras, dos maridos increíbles, dos épocas contrapuestas, dos hermanas increíbles… todo esto salpicado del glamour de Francia, del increíble vestuario y decoración.


5. Para poner el toque final a la receta son imprescindibles dos bolsas rellenas con, una gominolas rojas y otra con todo tipo de unidad colorida y rellena de chocolate, como pueden ser los lacasitos o las bolas blancas y negras.



Una vez con todos los ingredientes en mano, es necesario removerlos con cuidado y mucho cariño, todo en la justa medida. Para los posibles salpicones de la película, se recomienda probarla con un paquete de kleenex a mano.

Et voilá! Adornarlo como más os guste y a saborearlo… BON APPETIT!

14:33

La hoja en blanco ¿o no?

Publicado por Cristine |

Lo que más temen los escritores es el síndrome de la hoja en blanco…



Una vez leí que una escritora para evitarlo abría el diccionario y con la primera palabra que leía se obligaba a hacer una frase.




Y poco a poco iba creciendo la historia, pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa.





La causa era la razón de la consecuencia, y esa consecuencia causa de otra… y así sucesivamente.

Poco a poco se va formando la historia en la mente del escritor, todo empieza a tener sentido y todo parece entrelazarse…


Y un día por arte de magia se teclea el punto y final, y una se siente tan orgullosa de su obra que le falta tiempo en enseñarla…


Ahora sólo me queda poner el titulo…